Por ejemplo, los conservantes pueden prevenir el deterioro de los alimentos causado por microorganismos, extender la vida útil de los alimentos y también tener el efecto de prevenir la intoxicación alimentaria causada por la contaminación microbiana.
Por ejemplo, los antioxidantes pueden prevenir o retrasar la oxidación y el deterioro de los alimentos, proporcionando estabilidad y resistencia al almacenamiento, al mismo tiempo que previenen la formación de autooxidantes lipídicos potencialmente dañinos.
Además, también se puede utilizar para prevenir el pardeamiento enzimático y no enzimático de los alimentos, especialmente frutas y verduras. Estos tienen cierta importancia para la conservación de los alimentos.






